Juan Fernández-Viagas Ortiz/ enero 28, 2018/ Relatos/ 0 comentarios

Sin despertar

Aquella tenue luz que cruzaba los débiles cristales de las ventanas que ofrecían una maravillosa vista de la plaza central de Ostland, me despertó.

—Sigue durmiendo, Brean —Una oscura figura sin rostro se encontraba al pie de la cama encañonando con una pistola al corazón de mi amante—. ¡Sigue durmiendo y no despiertes!

Tras escuchar sus palabras, disparó. Al momento desperté de nuevo.

—Sigue durmiendo, Brean —La misma figura se hallaba flotando junto al sofá de cuero donde reposaba mi hermano, esta vez portando un rifle de cacería—. ¡Sigue durmiendo y no despiertes!

Nuevamente, un fuerte disparo resonó en mis oídos y desperté asustado.

—Sigue durmiendo, Brean —Esta vez, esa silueta hecha de oscuridad estaba señalando a mi hijo mayor con una espada larga que parecía muy afilada—. ¡Sigue durmiendo y no despiertes!

Un silbido extremadamente agudo llegó hasta mi cabeza y volví a despertar. No obstante, esta vez era diferente, pues me hallaba en un cuarto oscuro sin paredes donde lo único que distinguía era a otra serie de personas que parecían lamentarse de encontrarse en ese lugar.

—Bienvenidos al sueño eterno —La sombra de aspecto antropomorfo apareció en el centro de la sala —. ¡Seguid durmiendo por siempre! ¡Ahora nadie os echará de menos!

Semillas para aventuras

Se habla de la parálisis del sueño como algo común que suele sucederle, al menos una vez en la vida, a todo ser humano. Sin embargo, nada más lejos de la realidad, pues en realidad este fenómeno se da cuando el alma de una persona desea escapar de un sueño y algo no deja que vuelva en paz a la realidad. El director de juego podría meter a los jugadores en una historia angustiosa en la que todos los personajes se han encontrado dentro de un sueño y deben hallar la forma de salir del mismo. Incluso, una vez de vuelta al mundo real, podrían juntarse y seguir investigando la causa real de lo sucedido.