1 septiembre,
2016

Náufragos momificados

JSirLink

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Internarse en el barco que habían hallado a la deriva comenzaba a parecer una mala idea para Nelson, quien caminaba algo temeroso y en alerta por lo que allí pudiera encontrar. Todo estaba destrozado, sucio y oxidado. Había manchas resecas de sangre por suelos y paredes, algo realmente malo había ocurrido allí, pero no se veía ningún cuerpo que pudiera confirmar que hubiese habido víctimas. Por el estado de la estructura, se podía calcular que el velero llevaba algunos años abandonado a su suerte; no obstante, algo no cuadraba: si esto fuera así, el cristal del motor de la aeronave debería de haberse consumido ya, así que el barco se habría hundido en el vacío hace mucho tiempo.

—¡Nelson! —La voz de su compañero, procedente del fondo del pasillo, le hizo saltar del susto—. ¡Ven, corre! ¡Tienes que ver esto!

—¡Ya voy! ¡Espero que merezca la pena lo que has encontrado… porque menudo susto me has dado con ese grito!

Nelson se apresuró a llegar hasta Jeremy, su socio, pero pronto se arrepintió de ello; cuando entró en la habitación en la que estaba este lo único que se le pasó por la cabeza fue salir huyendo. Allí en el centro de la estancia, rodeado de seis cuerpos momificados que mostraban rostros de terror, un enorme capullo similar al que crean los gusanos de seda cuando van a convertirse en mariposa se alzaba recubierto de una película rojiza muy fina. Sus sospechas de que haber subido a bordo de la aeronave no había sido una buena idea no hicieron más que confirmarse al descubrir tal escenario.

—Esto… esto no me gusta nada  —dijo Nelson asustado, y añadió—: Deberíamos irnos de aquí…

—¡Espera! ¡Espera! —Jeremy rebuscó en una maleta de hombro que llevaba encima y sacó una pequeña cámara fotográfica—. Tenemos que tomar algunas fotos, es la primera vez que vemos algo así… ¡es necesario que mostremos a todos lo que hemos hallado!

—Pero… no me parece una buena idea… Creo que lo mejor sería que…

Sin dejar terminar de hablar a Nelson, Jeremy montó la cámara y tomó varias fotos de manera compulsiva buscando los mejores ángulos. Desgraciadamente, ninguno de los dos se estaba percatando de que algo en el interior de aquella cosa se estaba moviendo con cada flash que disparaba el apartado. De pronto, el capullo empezó a convulsionar, y al momento estalló en mil pedazos, dejando ver la monstruosa figura de un ser que podía asemejarse perfectamente a una mantis religiosa. Ambos salieron corriendo de allí sin pensárselo ni un segundo, pero ya era demasiado tarde; aquella criatura pesadillesca los alcanzó con suma rapidez, atravesándolos con sus afiladas cuchillas.

Semillas para aventuras

Este relato puede servir de idea para desarrollar una pequeña sesión de supervivencia en la que los personajes jugadores, tras descubrir que algo inhumano se ha colado en la aeronave de transporte que han tomado, deben intentar sobreponerse a la situación y escapar del barco.

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