24 septiembre,
2015

Restos de un naufragio

JSirLink

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Mi nombre es Carindo, segundo oficial de comunicaciones del Varya, la nave de traslado número siete perteneciente a El Consorcio, cuyos restos se hallan a tu alrededor si en estos momentos te encuentras leyendo esta nota. Me queda poco tiempo de vida, la herida de mi costado es profunda, así que probablemente no despierte mañana. La ubicación actual, si mis cálculos no son erróneos, es -3088 NS / -2000 EO. Soy incapaz de manifestar, con una mínima cierta certeza, qué es lo que ocurrió antes de precipitarnos, pero es algo debo obviar en estos momentos, pues lo importante es evitar que vuelva a repetirse una tragedia así o, incluso, suceda algo peor. Lejos de enviar la misiva junto al último dron de vuelo funcional que queda tras el accidente sufrido hace unos días, he decidido mantener el mensaje entre mis manos, esperanzado en que si alguien descubre este incidente y se topa con mi cadáver, sea advertido.

Nuestro cometido era transportar una valiosa obra de arte que databa del siglo pasado. Se trataba de un cuadro, para ser más exactos, y teníamos la orden de llevarlo a manos de un cliente especial al que la organización mima con sumo cuidado. Desgraciadamente, algo no fue bien durante el traslado, y las medidas de seguridad que nos obligaron a mantener de poco sirvieron. Hay fuerzas que están fuera de nuestro alcance, energías tan superiores a nuestra existencia que la humanidad jamás debería conocer o tratar de alguna forma, y aquello que se encontraba latente y oculto en esta obra era una de ellas. Créeme si te digo que no desearías verla o experimentarla por ti mismo, salvo si no valoras tu propia vida o la de quienes te rodean. Por ello, te pido encarecidamente que atiendas a lo que voy a decirte.

La bodega, que por suerte apenas sufrió daños tras el naufragio, esconde en su interior dicha obra. Uno de mis compañeros, Nell, logró sellarla nuevamente antes de morir, así que no debería existir ningún peligro por ahora. No te conozco de nada y ni siquiera sé si puedo confiar en ti, pero me gustaría pedirte que si tu intención fuera la de escudriñar los restos de la aeronave, te llevaras todo lo que vieras de valor y no te acercaras mucho a la cámara de contención. En caso de ignorar estas palabras, tanto tu vida, como la de quienes te acompañen, podría acabarse.

Semillas para aventuras

El Consorcio ya tiene constancia de la pérdida de la aeronave de traslado, así que se ha puesto manos a la obra. Los jugadores podrían adoptar el papel de mercenarios contratados por esta organización, pagados de buena manera con la intención de que recuperen esta obra, o simplemente haber descubierto por casualidad el desastre. En el primer caso, lo normal es que tengan que acceder a la cámara de contención para hacerse con el cuadro y trasladarlo de vuelta a manos de El Consorcio, lo que podría hacer que se vieran envueltos en una desgracia similar si la fuerza que esconde dicha obra vuelve a escapar.

Otras anotaciones: Si ha sido la organización quien ha encargado la tarea al grupo de personajes, estos deberían disponer de la clave para acceder a la boda y abrir la cámara donde se encuentra. Antes de ello, podrían hallar la nota que escribió Carindo, aunque probablemente sus palabras influyan poco en ellos, debido a que la suma de dinero que van a recibir por el trabajo asciende hasta las 100.000 coronas (han percibido, como anticipo, una octava parte de la suma total).

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