18 febrero,
2016

Negocios arriesgados

JSirLink

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Para Gulver, un chico de veintitrés años de edad, esta iba a ser su primera venta ilegal en el negocio de las armas. Llevaba muchos años trabajando como ayudante en el almacén de pertrechos militares de Emmerich, y la poca vergüenza de la que gozaba le había permitido conocer a una suculenta cantidad de individuos medianamente importantes que, totalmente a escondidas, realizaban tratos sucios con organizaciones y empresas que deseaban hacerse con armas experimentales que no veían la luz fuera de las milicias que conformaban el grueso del ejército imperial de Aspheria. Uno de ellos, un hombre de avanzada edad que se hacía apodar Gruncho, había decidido actuar como su patrón después de varios años de amistad, así que quería ponerlo a prueba y darle la oportunidad de ingresar en este negocio de los bajos fondos como uno más de la familia que él mismo había creado para sus propios intereses. El sitio que había elegido para llevar a cabo la venta no era más que un viejo apartamento de la capital localizado en una zona poco frecuentada por gente de bien, así que sería perfecto para evitar las miradas de las fuerzas del orden de la ciudad.

El muchacho, algo nervioso, acababa de abrir un pequeño maletín negro donde guardaba el producto: una revolucionaria pistola-fusil con dos cargadores capaz de disparar hasta dieciséis proyectiles en apenas unos segundos. El cliente estaba a punto de llegar, así que se puso a revisar nuevamente el manual impreso con las características del arma para no decepcionar a su patrón. Sin tiempo apenas para revisar el documento, tres individuos cruzaron la puerta de la vivienda y se situaron frente a Gulver con muecas de seriedad en sus rostros.

—Bienvenidos, señores. Os presento la nueva Arah-308, una pistola-fusil de disparo semiautomático con la capacidad de lanzar hasta dieciséis proyectiles en tan solo unos segundos —explicó el chico mientras se ponía de pie y, seguidamente, añadió—: Se trata de una gran novedad en el campo armamentístico. Posee un cargador dual, un mango ajustable y la posibilidad de incorporarle un supresor de ruido que le permitiría incluso matarme a mí, aquí y ahora mimo, sin despertar a quienes durmieran en la habitación de al lado.

Uno de los clientes, un elfo de larga melena y ojo parcheado que parecía ser el jefe, había dado unos pasos hacia el maletín mientras el muchacho hablaba para coger el arma y observarla más de cerca. En el momento en el que terminó de explicar los detalles, apuntó inmediatamente con la misma al corazón del chico.

—Pero entonces no podríamos volver a hacer negocios… —afirmó Gulver al verse en esta situación inesperada—.

El elfo soltó una pequeña carcajada y guardó el arma en el maletín a la par que uno de sus hombres hacía entrega del dinero. Instantes después, dejaron el apartamento.

Semillas para aventuras

Este pequeño relato tal vez te recuerde a una escena de una película conocida, "El señor de la guerra". Ha sido creado como homenaje a la misma, y es un caso que se da mucho en los bajos fondos de las grandes ciudades de Aspheria y otros lugares del mundo de Aethêr, donde entre otras mercancías, se mueven armas sacadas ilegalmente de almacenes militares. Como idea, los jugadores podrían representar el papel de vendedores novatos de armas que desean abrirse un hueco más grande en este mercado tan peligroso y competitivo.

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