19 mayo,
2016

La fuerza de la naturaleza

JSirLink

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El grupo de recolectores de leña, dirigidos por el enano Tharrom, huía despavorido evitando con cuidado los obstáculos que hallaba en el camino. Todos y cada uno de ellos, sin excepción, maldecían la hora en la que se habían alistado para venir hasta Nabrila por un mísero aumento de sueldo y el deseo de aventuras, recordando cómo aquella criatura del bosque que los perseguía, aquel hombre árbol, había despertado cuando intentaron talarlo por equivocación horas atrás. Los bosques de la región eran famosos por atesorar una gran cantidad de árboles de gran tamaño de los que se extraía un veneno único en el mundo. Esta sustancia, era uno de los motivos por los cuales los enanos se habían establecido en el norte, donde años atrás levantaron enclaves importantes desde los que controlar los trabajos de minería, los aserraderos diseminados por el terreno y la extracción del veneno de los árboles Salacema. No obstante, los elfos que habitaban estas tierras no ponían nada fáciles las tareas, cosa que provocaba que los enfrentamientos contra ellos —y las fuerzas de la naturaleza que dominaban— fueran constantes.

Los recolectores se encontraban demasiado lejos del campamento central, y aunque habían conseguido evadir la persecución del ser elemental en algunos momentos, este siempre terminaba dando con ellos, como si pudiera sentir u oler su presencia de alguna forma. La criatura de la naturaleza, que fácilmente alcanzaba los diecisiete metros de altura, se movía sin cansancio alguno dejando tras de sí las enormes pisadas que causaban sus pies, algo que además, desgraciadamente, podría advertir la presencia de los enanos a cualquier elfo salvaje que se hallara cerca en ese instante. Rorrok, el encargado de las comunicaciones, agarró con firmeza su radio de nakra y volvió a emitir un mensaje corto pidiendo refuerzos. Tenía entendido que una escuadra de girocópteros rondaba la zona, así que solicitaba una y otra vez su ayuda para derribar a esta criatura irritada que, de otro modo, acabaría con ellos como si fueran insectos. Al cabo de un rato, sin aliento y agotados como nunca en sus vidas, el grupo alcanzó un pequeño claro junto a precipicio que parecía no tener salida.

—¡Maldita sea! —gritó enfurecido Tharrom antes de darse la vuelta, mirar a todos lados y añadir—: ¡Preparad las armas! ¡Rorrok, continúa intentando contactar con el campamento central o el equipo de vuelo! ¡Trukam, carga el lanzallamas y sitúate en primera fila junto a Kroggar! ¡El resto cargad los fusiles y apuntad! No servirá de mucho, pero podremos mantenerlo a ralla hasta que sepamos qué hacer… o llegue la ayuda…

Todos tiraron al suelo sus petates y demás pertenencias, manteniendo entre sus manos únicamente las armas útiles para el enfrentamiento, y esperaron a que el ser elemental se aproximara. No tuvieron que aguardar mucho, pues la criatura tardó poco en localizarlos, así que el combate comenzó muy rápido; sin embargo, la encarnizada lucha duró más de lo previsto, causando estragos en la vegetación cercana, que empezó a arder de manera descontrolada. Afortunadamente, la suerte se puso del lado de los enanos cuando varios girocópteros aparecieron en el lugar, elevándose desde el precipicio para posicionarse frente al enorme hombre árbol. Tres de las máquinas voladoras abrieron fuego inmediatamente con la intención de distraer al ser, mientras una cuarta se aproximó a los enanos para lanzarles arneses de sujeción y elevarlos al aire. Gracias a la precisa actuación de la escuadra aérea de apoyo, el grupo de recolectores se salvó de lo que podría haber sido un final fatal.

Semillas para aventuras

El relato está pensando para llevar a los jugadores a la verde región de Nabrila. Los personajes no han de ser enanos, pues hay humanos y elfos civilizados trabajando entre ellos, pero podrían pertenecer a un grupo de recolección en busca de materia prima. Esto, puede llevarlos a tener enfrentamientos con criaturas de la naturaleza que han despertado debido a la explotación del terreno o, incluso, a la lucha encarnizada contra los elfos salvajes que habitan la región. Otra posibilidad es que hayan sido capturados por alguna tribu y tengan que escapar antes de ser ejecutados.

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