26 noviembre,
2015

Una luna brillante

JSirLink

Sin comentarios

Harry se apresuró a llegar a casa lo antes posible, mirando de manera obsesiva la hora en su reloj de muñeca para asegurarse de que aún no había comenzado la noche. Hoy, coincidiendo con un cielo despejado y el comienzo de la renovación de una de las lunas, un peligro incomprensible por cualquiera que jamás hubiera vivido la experiencia que experimentó un mes atrás, se presentaría ante él. La vidente que había visitado hace una semana se había referido a esta criatura que lo acosaba como un engendro del olvido, y aunque costaba creerlo, resultaba ser su propio hermano, Ben, dado por muerto tras precipitarse al mar de Arkan desde la aeronave en la que trabajaba cuando su arnés de sujeción se soltó mientras llevaba a cabo tareas de limpieza en el casco. Por ello, había decidido seguir las instrucciones de la clarividente para ofrecer a su allegado el descanso que merecía y salvarse él mismo de una muerte que le perseguía sin piedad.

Al alcanzar la puerta de su casa, localizada a las afueras de la ciudad junto a otras viviendas familiares, y echar mano de sus llaves, dos individuos se aproximaron a él por la espalda, apuntándole directamente a la cabeza con una vieja pistola a la vez que ordenaban que no hiciera ningún movimiento falso y siguiera todas las órdenes que se le daba.

—Abre la puerta —indicó uno de los tipos—.

—Vamos, abre ya la puerta y vayamos para dentro. —ordenó el otro antes de añadir—: Tenemos prisa, así que queremos hacer las cosas con rapidez. Si cooperas no te ocurrirá nada malo, así que ya sabes…

El viejo Harry, como era conocido en su entorno, hizo caso de sus palabras aterrado no por la situación, sino por estar aún fuera de las paredes de su hogar. Así pues, abrió la puerta principal y pasó al interior de la sala de estar seguido por los asaltantes, quienes le pidieron que se sentara en una silla para atarlo de pies y manos.

—¿Qué es lo que queréis de mí? No tengo nada, y es muy peligroso que estéis aquí… os lo advierto…

—¿Peligroso? No me hagas reír… somos dos hombres armados contra un enclenque como tú —dijo uno de ellos—. Tú quédate quieto y no molestes.

—Vamos a ver, ¿dónde tienes las cosas de valor? Danos todo, no nos importa si se trata de joyas, dinero u otra cosa.

—Pero… no tengo nada, ya os lo he dicho —respondió Harry—. Tenéis que iros, apenas quedan unos minutos para las nueve… es peligroso que estéis aquí.

Los hombres se rieron de las últimas palabras de su inofensiva víctima y, viendo que no se decidía a hablar, comenzaron a recorrer la casa en busca de todo aquello que pudiera llamarles la atención y ofrecerles algo de dinero, poniendo patas arriba todos los cuartos sin el más mínimo respeto. Sin embargo, pocas fueron las cosas de valor que hallaron, cosa que hizo que insistieran con más rudeza, destrozando muebles, cuadros y cualquier aparato que pudiera esconder algo en su interior. Por desgracia, tuvieron poco tiempo, y el reloj de cuco de la sala de estar se dejó notar con una serie de ruidos que indicaban que eran las nueve de la noche.

—¡Desatadme, por favor! ¡Ha comenzado la noche! ¡Va a venir! ¡Él va a llegar de un momento a otro! —gritó Harry aterrorizado mientras sacudía su cuerpo con la intención de quitarse las ataduras—.

Un fuerte estruendo resonó de repente, acompañado de los gritos de terror de ambos hombres y una serie de disparos y golpes fuertes que pronto dejaron de oírse, cuando el saltante que era más alto de los dos apareció vociferando en la sala de estar con el cuerpo ensangrentado y las piernas moviéndose a gran velocidad.

—¡¿Qué demonios es esa cosa?! ¡Ayuda, ayuda, ayuda!

Una extraña criatura desnuda de casi tres metros de altura que caminaba encorvada, con más de una docena de ojos repartidos por su cuerpo, varias fauces repletas de afilados dientes y garras más largas que las de una pantera de Nabrila, avanzaba con cierta rapidez a través de la sala moviéndose de manera espasmódica. Sin esperarlo nadie, el ser saltó velozmente hacia su presa y la despedazó en cuestión de segundos a la par que algunos de los ojos de su espalda observaban a Harry con atención. Este, asustado, se quedó petrificado, y cuando la criatura terminó de enzarzarse con el cuerpo sin vida del asaltante, se irguió todo lo que pudo y avanzó hacia él.

—¡No! ¡No! ¡Aléjate de mí! ¡Soy tu hermano! ¿Es que no lo recuerdas?

El ser continuó moviéndose lentamente hacia Harry, fijando toda su atención en este, hasta que se situó frente a él y lo levantó junto a la silla como si se tratara de una hoja de papel. Al momento, una de sus enormes fauces se desencajó, probablemente para hacer hueco a una presa de tal tamaño, pero inesperadamente, el ser reaccionó de forma extraña cuando el viejo lo llamó por su nombre.

—¡Ben! ¡Soy yo, soy tu maldito hermano! ¡Ben! ¡Sé que sigues ahí, Ben!

El engendro del olvido, como lo había llamado la ocultista, soltó al momento a Harry y dio varios pasos hacia atrás. Convulsionando, empezó a golpearse él mismo y a clavar sus enormes garras por todo su cuerpo, ocasionando heridas graves de las que emanaba un líquido muy oscuro que posiblemente se tratara de su sangre. En el instante en el que el esporádico ataque terminó, la criatura se desplomó sobre el suelo, disolviéndose hasta convertirse en un asqueroso charco maloliente. La vidente había acertado; la única forma de acabar realmente con estos seres era nombrarlos como en vida.

Semillas para aventuras

Una luna brillante es un relato que habla de los peligrosos engendros del olvido, criaturas que en vida eran personas de cualquier raza y condición que, tras caer por accidente al mar de Arkan (algo que suele ocurrirle a muchos marineros descuidados), han sufrido una drástica serie de mutaciones en su cuerpo provocadas por las energías sobrenaturales de la nube que se halla bajo los continentes e islas de Aethêr. Como idea para crear una aventura, los protagonistas podrían toparse con un ser como este, familiar suyo o amigo, en medio de una tranquila celebración. Es posible que se encuentren en una fiesta nocturna, una cena familiar o cualquier otro evento, y se vean sorprendidos por la repentina aparición de esta criatura.

Leave a Reply