10 diciembre,
2015

Un mundo moderno

JSirLink

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Cuando Sarila se bajó de la aeronave, quedó perpleja al ver con sus propios ojos las modernas instalaciones que se extendían ante ella, guardadas con recelo por la organización en la apartada isla de Cadia, donde se llevaban a cabo experimentos de toda índole que, de seguro, le sorprenderían incluso más que la extravagante nave que la había llevado hasta allí. Los papeles que había firmado horas antes de emprender el viaje —diversos documentos de confidencialidad que todo nuevo trabajador debía aceptar antes de comenzar a servir a la empresa— la tenían en ascuas, pues aún se preguntaba qué tipo de investigaciones se realizarían en la isla para que todo estuviera tan fuertemente controlado. En estos, incluso se especificaba que su vida acabaría si algún secreto salía de su boca, cosa que además perjudicaría a su familia, cuyos miembros serían ejecutados igualmente por traición, aun sin tener nada que ver. Así pues, estaba ansiosa por saber en qué consistiría su trabajo.

—Bienvenida a Cadia, señorita Sarila. Es un placer para nosotros que se una a nuestra plantilla —Un hombre de mediana edad, ataviado con una indumentaria claramente militar, se aproximó hacia ella y añadió—: Todo lo que ven sus ojos ahora mismos no es más que una fachada… las instalaciones se encuentran realmente bajo tierra, y están divididas en varias plantas sectorizadas según el nivel de seguridad aplicado. Jail, quien será su guía durante los primeros días, le enseñará su área de trabajo. Olvide todo lo que haya visto fuera de aquí y deléitese observando los avances que se han conseguido.

Un joven elfo, vestido con ropa de laboratorio, se acercó y, una vez hechas las presentaciones pertinentes, la invitó a comenzar el tour. Tras cruzar la zona de aterrizaje y bajar una serie de escaleras, llegaron a la planta dos bajo cero, resguardados en todo momento por cuatro guardias de seguridad que hacían dudar a Sarila si estaban allí como protección o actuaban como vigilantes. El área se conformaba por un largo pasillo que asomaba a pocos metros más allá del descansillo al que habían accedido desde las escaleras, y repartido por este, varias habitaciones con cristales ahumados ocultaban lo que fuera que allí se hiciera. La travesía no duró mucho más, y en cuanto Jail se acercó a la tercera puerta de la izquierda y la abrió, todos accedieron al interior de una sala que parecía un aula de proyecciones fotográficas.

—Bien, ya estamos aquí —dijo Jail—. Antes de continuar, voy a enseñarle una serie de fotografías para explicarle mejor en qué consistirá su trabajo. Estése tranquila, porque durante los primeros días estará bajo mi supervisión, y la ayudaré en todo lo que necesite.

Las horas pasaron rápidamente para Sarila, pues todo lo que estaba descubriendo de aquel proyecto del que iba a formar parte parecía atrayente sobremanera; ella era bióloga, y tenía claro que había acertado plenamente al unirse a esta organización, pues sus conocimiento iban a ser potenciados con la ayuda de las herramientas de las que aquí dispondría. Sin embargo, los cuatro soldados que los escoltaban no parecían disfrutar mucho con aquella proyección visual, ya que no dudaban en charlar en voz baja para hacer más amena la guardia. Repentinamente, una alarma resonó en la habitación, solapándose con otras tantas que procedían del pasillo y el resto de cuarto. El rostro de Jail cambió por completo, y los guardias corrieron afuera inmediatamente, cerrando tras de sí la puerta de la sala.

Tuvieron que transcurrir más de veinte minutos antes de que Sarila pudiera saber qué estaba ocurriendo, y en ese mismo instante, uno de los soldados que habían dejado la sala regresó sin aliento, mostrando claros signos de lucha. El hombre, con el rostro pálido y manchado de sangre, les indicó que debían volver a la superficie, así que se pusieron inmediatamente en camino para alejarse del peligro que representaba seguir allí. A los pocos minutos, ya estaban de vuelta en la pista de aterrizaje, pero las cosas no parecían ir muy bien.

—¡Señor! ¡Señor! ¿Qué es lo que está ocurriendo? —preguntó Jail, nada más salir a la superficie, a un individuo que parecía disponer de un rango alto—. ¿Tiene que ver con el proyecto Zarina?

—En efecto, hijo —respondió él—. Necesitamos que os apartéis de la salida. Ha habido un pequeño escape en la sala de contención del piso tercero bajo cero. Pero estad tranquilos, ya sabes que estas cosas ocurren a menudo…

—Desde luego, señor. Ya sabe de sobra que siempre confiamos en ustedes. Ponen su vida en juego por salvaguardar nuestras investigaciones. Mucha suerte, aunque dudo que la necesiten. —Jail hizo un gesto con la mano a Sarila y al guardia que los acompañaba para que lo siguieran—. Tranquila, señorita, estas cosas ocurren a veces. Es por eso que continuamente necesitamos contratar nuevos miembros que den la talla.

Semillas para aventuras

El imperio de Aspheria dispone de unas modernas y secretas instalaciones localizadas en la isla de Cadia, un lugar al que es imposible acceder sin permiso debido a las estrictas medidas de seguridad desplegadas por todo su espacio aéreo y terrestre. En el manual de juego se habla con mayor profundidad de este sitio, por lo que aquí tan sólo vamos a centrarnos en la idea para desarrollar una aventura que continúe la historia mostrada en el relato breve.

Algo ha fallado en la sala de contención del tercer piso bajo cero. No vamos a especificar nada, así que quedará en manos del dramaturgo decidir lo que ha ocurrido exactamente; sin embargo, como ideas, se podría plantear la fuga de un espécimen peligroso, el escape de un virus letal que convierta a los seres vivos en criaturas sedientas de sangre o la huída de un autómata creado para el combate que ha perdido el control. Sea cual sea el problema, los personajes jugadores deberán encargarse de solucionar el asunto y devolver el orden. Estos, se pondrán en la piel de las fuerzas especiales de Enki, teniendo que crear personajes con un potencial de la esencia de entre 25 y 30 puntos para que sus atributos, rasgos y capacidades correspondan con el entrenamiento que tienen. Como punto interesante, se podría incluir en la historia la traición de algún miembro de la empresa o incluso la incursión de una fuerza externa que ha sido capaz de acceder a la isla; la intención: robar algunos documentos.

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