26 abril,
2016

Piratas a la deriva

JSirLink

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—¿Recuerdas aquella historia de terror que nos contaba el abuelo las noches como esta? Decía que… cuando la luna menguaba los días doce de Enero de los años bisiestos, la nave pirata comandada por el mismísimo Barbatiznada regresaba para llevarse consigo nuevos tripulantes con los que librar batallas de ultratumba —dijo Johanna, la mayor de los tres jóvenes que se encontraban en esos momentos sentados sobre una manta en el jardín de la casa—.

—Sí, pero… ¡yo nunca me creí esa historia! —Aseguró Pamela, su hermana—.

—¡Pues el abuelo nunca mentía! Barbatiznada y sus hombres naufragaron en nuestra costa norteña cuando aún no habíamos nacido —respondió Johanna muy segura antes de añadir—: Además, yo misma visité el acantilado del norte hace unos años y hallé los restos de una aeronave estrellada. Estoy segura de que era el barco maldito.

—¡Mentira! ¡Eso es mentira! —David, el primo de ambas muchachas, se levantó rápidamente y dejó el jardín para correr al interior de la casa.

—¡Ya lo has asustado! —manifestó Pamela sermoneando a Johanna—. ¡Ese tal Barbatiznada nunca existió! No es más que un cuento para no dormir…

—¡Te equivocas, hermanita! La historia es real… —Johanna se levantó cogiendo la pequeña lámpara de aceite que las alumbraba en mitad de esta oscura noche y se la acercó a la cara—. Cuando Barbatiznada venga a por ti… ¡recordarás mis palabras!

—¡Johanna! ¡¿Ya estamos de nuevo con ese cuento?! —La madre de las niñas se acercó hasta ellas—. ¡Ve para dentro, venga! ¡Lávate los dientes y sube a tu cuarto…! ¡Estás castigada!

—¡Pero mamá…!

Un destello fugaz, seguido por un estruendo que parecía proceder de lo más alto, interrumpió las palabras de Johanna. Una enorme aeronave apareció de la nada surcando lentamente el cielo de la urbe. Al instante, el barco abrió fuego lanzando una interminable salva de proyectiles brillantes de tal envergadura, que por momentos parecía que hubiese salido el sol debido a la estela que dejaban tras su recorrido. Cuando impactaron contra los edificios y las calles, lejos de destrozarlos y acabar con la vida de todos, levantaron densas columnas de humo azulado que petrificaron a aquellos que lo inhalaron. Barbatiznada había vuelto… y este podía ser el fin de los habitantes de la tranquila ciudad de Desesperanza.

—¿Veis? Era cierto… —Instantes después de pronunciar las palabras con sumo terror, Johanna se convirtió en una efigie de piedra sin vida.

Semillas para aventuras

La ciudad portuaria de Desesperanza, localizada en la diminuta región de Kala (al suroeste del mapa), ha sido abordada por la aeronave maldita del capitán Barbatiznada, un antiguo pirata de renombre que sufrió una hórrida maldición años atrás y que, ahora, ha vuelto para convertir a todos sus habitantes en soldados espectrales con la intención de llevar a cabo una venganza pendiente. Su propósito final: acabar con la vida de Lunaria, una elfa sacerdotisa de Hattath culpable de su condena eterna.

Los jugadores deberán ponerse en el papel de un reducido grupo de guardianes de Lunaria que, enterados de la situación, han sido enviados a Desesperanza con la misión de detener a este pirata de ultratumba. Es posible que allí deban enfrentarse a las hordas de Barbatiznada mientras buscan la manera de alcanzar la aeronave (ahora estacionada en el puerto aéreo de la ciudad) para destruir al capitán y romper así el efecto que mantiene petrificado a los habitantes del sitio.

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