14 julio,
2016

Bosques moribundos

JSirLink

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Hikari corría sin perder de vista los pocos rayos que quedaban de sol, intentando alcanzar la villa antes de que la noche cayera. Había algo que la perseguía, una criatura hórrida de cuerpo amorfo y olor putrefacto que no pudo ver muy bien cuando la atacó por primera ver en el arroyo sur de la región, mientras buscaba aquellas flores blanquecinas que deseaba colocar en la tumba de su difunta abuela. Se sentía dolorida, mareada y agotada, y la herida sangrante de su brazo parecía extenderse por su piel sin control mientras ennegrecía cada vez más; sin embargo, ella corría y corría sin mirar atrás, esperanzada en llegar a casa antes de desfallecer. Poco tardó en pasar cerca de "La Gran Roca" —una antigua piedra sagrada de enorme tamaño junto a la que jugaba con sus primos y hermano cuando apenas tenía doce años—, algo que le indicaba que estaba cerca de su hogar; pero por desgracia, la suerte le dio de lado, pues aquella entidad que iba tras sus pasos apareció de nuevo frente a ella.

—¿Qué es lo que quieres de mí? —gritó Hikari entre llantos—. ¡No te he hecho nada! ¡Déjame en paz!

—Ter nah lamrola et cunda. —La voz grave de la criatura resonó con profundidad en el oído de la muchacha—. Ter nah caj endra.

Un misterioso vaho que apareció de la nada cubrió todos los alrededores, serpenteando entre los árboles como si cobrara vida propia. Instantes después, el entorno se oscureció por completo, y un hedor nauseabundo comenzó a emanar de la tierra, marchitando las plantas que hallaba a su paso. La entidad, un ser humanoide de cuerpo repulsivo y gran tamaño, avanzó hacia Hikari con mucha tranquilidad, y aunque la chica intentó moverse para echar a correr, algo hizo que se mantuviera allí, petrificada y sin fuerzas para expulsar ni una mísera palabra por su boca.

—Los humanos sois débiles y repulsivos. —El ser la agarró por el cuello y la levantó del suelo.

La vida de Hikari se desvaneció tras unos pocos segundos, momento en el que la horrible entidad dejó caer su cuerpo para devorarlo con ansia y continuar su camino hacia la villa, donde podría disfrutar del gran festín que ansiaba.

Semillas para aventuras

Este relato se ambienta en la región este de Draeria, Orochi, un lugar famoso por las terroríficas leyendas que vagan de boca en boca entre sus habitantes, reforzadas sobremanera gracias a los oscuros y moribundos bosques que se extienden por la zona. Asahi, una villa localizada al sur, ha sido arrasada por una bestia. Un mercader fue quien dio la voz de alarma al toparse con cientos de cuerpos desmembrados, por lo que la propia emperatriz ha decidido abrir una investigación.

Esta vez, los personajes se meterán en la piel de un grupo de mercenarios contratado para viajar hasta Asahi y descubrir qué ha ocurrido. Podrán disponer del equipo que deseen, y recibirán una recompensa de 20 rah (el equivalente a 10.000 coronas) una vez completen el encargo. Desafortunadamente, la tarea encomendada no será sencilla, pues cuando lleguen a la villa descubrirán que aquello que arrasó con todo sigue allí y, lo peor, una fuerza desconocida ha rodeado el lugar, impidiendo que puedan escapar.

Otras anotaciones: Los personajes deberán tener un potencial de la esencia de, aproximadamente, 30 puntos. En cuanto a la entidad, sigue los pasos del capítulo 26 del manual para engendrarla, pero recuerda esto: la criatura debe ser desarrollada usando como mínimo una cantidad de PA igual a la cifra más alta que posea alguno de los jugadores en su potencial de la esencia más 5 puntos adicionales por personaje implicado. Es decir, si el grupo está compuesto por 4 jugadores y el más veterano de ellos dispone de esencia terrenal 24, tendremos la posibilidad de gastar en la criatura 44 puntos de avance (o más…).

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