2.602 – 2.280 A.C.

A.C. – Antes de cataclismo.

D.C.Después del cataclismo.

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La creación

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2.602 A.C. – Vahladiel crea el universo y a los ashur.

— El dios Vahladiel, en un desesperado intento de no ser consumido por el vacío, decide sacrificarse en pos de crear una gran obra de arte: el universo que conocemos. Así pues, valiéndose de su cuerpo como materia, este crea a los titanes, las grandes estrellas que se unirán para dar forma a las distintas galaxias.

— Comienza una lucha encarnizada. La energía de los titanes debilita gradualmente a Ôda, haciendo que esta deba replegarse hasta los confines del cosmos que ha sido creado. Sin embargo, muchos de ellos caen en la contienda, por lo que Vahladiel decide dar vida a los ashur, sus vástagos, para que intervengan en el conflicto y equilibren la balanza. Estos logran finalmente expulsar a Ôda, y la hermana pequeña del gran dios creador queda así exiliada.

— Vahladiel confía a sus hijos la tarea de poblar y dar vida a los distintos planetas. Les insta a que actúen como padres de otros seres, ofreciendo a sus creaciones mundos donde vivir en armonía. Tras esto, Vahladiel desaparece, seguramente debilitado por todo lo ocurrido.

— Otras entidades emergen de la nada: los observadores. No parecen ser obra de Vahladiel, y surgen millones de ellos, tomando muchas formas distintas. Lejos de actuar de alguna manera, solo se dedican a contemplar desde los sueños el pasado, presente y futuro de cada uno de los astros.

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2.601 A.C. – Jireh, Vanir y Aesir crean a los ancestrales.

— Las tres grandes divinidades que se encargan de velar por Aethêr dan vida a la primera de las razas del orbe: los sildaran, que más tarde serán conocidos como ancestrales. En aquellos tiempos, el planeta recibía el nombre de Gea, y era muy diferente a como es en la actualidad.

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2.281 A.C. – Los sildaran son desterrados del mundo terrenal.

— Los sildaran, que habían avanzado a un ritmo vertiginoso gracias a sus investigaciones (pues fueron dotados de cualidades sobresalientes), comienzan a verse seducidos por energías muy poderosas que provienen de la misma esencia de Gea. Haciendo oídos sordos a sus padres, quienes empiezan incluso a sentir miedo a que la estabilidad del planeta flaquee, crean artes oscuras y cultivan su mente con ciencias extravagantes. Jireh, Vanir y Aesir no tienen más remedio que intervenir, y los condenan a exiliarse en una dimensión paralela creada para ellos al ver que estos se niegan a desistir de sus estudios.

— Una vez expulsados, los dioses borran toda huella de su existencia.

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2.280 A.C. – Los tres grandes dioses conciben nuevos hijos.

— Las divinidades deciden comenzar de nuevo, y para conseguir el orden que buscaban se plantean engendran a una gran cantidad de diversos seres. De esta manera, nacen las razas más conocidas (elfos, enanos, silenos, draekas, khraldars, feryas, wolvems y humanos), y junto a estas comienzan a ver la luz otras criaturas singulares como los gigantes, los orcos o las serpientes aladas.

   

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